El Mito del Estado
Favio León Lecca
Instituto de Libre Empresa, Perú.
Toda sociedad para que tenga capacidad de supervivencia demanda la fijación de reglas de conducta social, las mismas que para su vigencia requieren de cierto refuerzo coactivo para proteger a sus integrantes de los infractores del orden social.
En este contexto la seguridad(utilización legítima de la fuerza) y la justicia(dar a cada uno lo suyo) es un imperativo vital para nuestras libertades individuales.
A pesar de reconocer la importancia decisiva de estos valores que
garantizan la coexistencia pacífica de los individuos, no se sigue
ipso facto la necesidad de la institución estatal y mucho menos
del estado como productor monopólico de estos servicios.
Génesis del Estado
La historia nos ilustra respecto a los orígenes del Estado: la expropiación de parte de un puñado de hombres de una de nuestras titularidades fundamentales: el derecho a ejercer soberanamente la protección - en relación a terceros agresores - de nuestro propio cuerpo.
El Estado por definición es violencia, agresión, imposición. Su partida de nacimiento es la usurpación y la conquista. El estado no es consecuencia de ningún contrato original como lo expresaran Hobbes y Rousseau, tampoco surgió en los términos de Sidney y Locke pretendiendo que sus poderes sean limitados, o en la versión moderna de Nozick, la imposición de una “agencia de protección dominante”.
Estas explicaciones nos han hecho perder de vista el verdadero origen histórico del Estado. En los términos enfáticos de Albert J. Nock: “El testimonio positivo de la historia es que el Estado invariablemente se ha originado en la conquista y la confiscación. Ningún estado conocido históricamente se originó de otra manera. El Estado no es una institución social administrada de modo anti - social. Es una institución anti - social, administrada de la única manera que una institución anti - social puede ser administrada y por el tipo de personas que, según la naturaleza de las cosas, están mejor adaptadas para ese servicio”1.
De aquí en adelante el Estado se institucionalizó – con el refuerzo cultural necesario – como el agente monopólico de la fuerza. Sobre esta razón se erige su fortaleza y sobre la cual se asienta, en términos de Rothbard, el monopolio coactivo de los tableros de mando de la economía y la sociedad2 a saber: la policía, fuerzas militares, administración de justicia, moneda y otros servicios que en la actualidad dejaron de ser administradas por el Estado para devolverlas a manos privadas.
El Estado es un robo
Hay una característica que hace a la esencia del Estado, su forma de financiamiento a través de tributos o impuestos. El Estado no produce riqueza solo la redistribuye, y para ello hace alarde de su ventaja comparativa, el uso de la violencia aplicada a sus súbditos como amenaza de castigo. He aquí el carácter inmoral y criminal del Estado.
Esta es una de las razones por las cuales decimos que es un mito la idea del contrato social. Si el Estado fuese consecuencia de la “voluntad general” porqué apelar a la fuerza para la obtención de sus rentas?. Siguiendo a Rothbard: “...como el ladrón, el Estado exige, a punta de pistola, nuestro dinero; si el contribuyente se niega a pagar, se le quitan sus activos por la fuerza, y si intenta resistirse a esta depredación es arrestado e incluso tiroteado si persiste en su negativa...”3.
Derecho sí, Estado no
Comúnmente se ata la existencia del estado a la del Derecho lo cual es incorrecto. Estas dos instituciones caminan por dos carriles distintos. Mientras que el primero responde a un proceso artificialmente generado ya que es producto de la usurpación y la conquista, el segundo es connatural a cualquier grupo o asociación de individuos y se va formando espontáneamente nunca deliberadamente.
En este contexto Zorrilla nos ilustra con su pluma:" ...el conjunto de la normatividad puede verse como una computadora gigantesca, no creada por nadie, aunque sí (sin saberlo) por los actores sociales, que sintetiza el saber decantado por la experiencia del grupo, saber que sus miembros utilizan inconscientemente y que jamás podrían obtener por sí mismos"4.
El derecho es anterior y superior a cualquier conformación estatal. A esto se refiere Bastiat cuando señala: "No se debe a que los hombres hayan dictado Leyes, la existencia de la Personalidad, la Libertad, la Propiedad. Por el contrario, la pre - existencia de personalidad, libertad y propiedad es lo que determina que puedan hacer leyes los hombres"5.
Refuerzo coactivo de mercado
Lo que no hay que perder de vista es la razón de ser del derecho: proteger las libertades individuales de sus potenciales infractores, previa acción privada. Para disuadir a aquellos es necesario - como señalamos antes - cierto refuerzo coactivo que haga posible vivir en sociedad.
Este refuerzo, en un escenario de mercado puede ser suministrado por diversas agencias de protección las que por efecto de la libre competencia proveerán las normas, jueces, resoluciones de conflictos e instituciones más acordes a las necesidades del soberano consumidor.
Si la mano invisible del mercado opera eficientemente
para la gran mayoría de bienes y servicios, porque no produciría
el mismo resultado en cuanto a la seguridad y la justicia?. Si no fuese
así - en palabras de Molinari - uno de los de los precursores del
pensamiento libertario - habría que revisar los fundamentos de la
ciencia económica.