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La iglesia:
Luz de esperanza en caminos difíciles

En este momento en el cual el País vive una oleada de terrorismo, guerra y violaciones de los derechos humanos, la Iglesia se pronuncia enérgicamente y toma parte como consejera espiritual y moral de una Colombia necesitada de más oportunidades y de caminos de fe que alienten sus pasos

Por: Sonia M. Robledo Iaramillo.

En la Asamblea Plenaria Extraordinaria número 74 realizada por la Conferencia Episcopal entre el 10 y el 13 de febrero en la ciudad de Bogotá, y con la presencia de importantes personalidades del mundo eclesial, se trataron temas como la situación actual del país y el papel de la Iglesia dentro de ésta.

El Presidente de la Conferencia Episcopal, Monseñor Pedro Rubiano Sáenz, en su alocución habló acerca de la difícil situación por la que atraviesa no sólo Colombia sino el mundo entero, debido a la pérdida de la ética y de los valores humanos.

Es deber de la Iglesia impulsar a toda la comunidad a vivir una nueva Evangelización que supla las necesidades del mundo moderno y, acompañar en su camino de fe y esperanza, a las personas que han sido víctimas de la violencia en el país. "Los Obispos somos conscientes de la responsabilidad que asumimos como seguidores de Cristo y servidores del Evangelio para la esperanza del mundo. Por eso, allí donde se juegue la suerte de nuestros hermanos, allí está y estará siempre presente la Iglesia y el Obispo vigilante, capaz de dar la vida por sus hermanos, como buen Pastor". Agrega el Cardenal.

La Santa Institución, una colaboradora social
La Iglesia no debe sentirse ajena a los problemas del pueblo colombiano, su misión debe enfocarse en la ayuda pastoral que pueda dar, en conjunto con las diferentes instituciones, para la posibilidad de una vida digna que esté al alcance de niños, jóvenes y adultos.

Educación, salud, trabajo y vivienda, son algunas de las necesidades básicas a las que se hace mención en la Asamblea Plenaria, con el firme propósito de "abrir espacios y canales de solidaridad, para que todo colombiano, pueda vivir dignamente".

Otro tema de especial coyuntura es el de la "insensibilidad pública", desconocer o ignorar lo que sucede es un camino a la decadencia moral que reafirma la corrupción de la sociedad presente y futura. Las diferentes formas en que se ve representada la violencia en Colombia desangran al país y lo llevan por senderos de deshonestidad. "Hay que exigir transparencia y rectitud en la administración pública y que la justicia aplique las sanciones ejemplares para que se pueda recobrar la confianza" afirma el prelado.


La paz: el gran reto de los colombianos

La Iglesia en su arduo e incansable camino de construcción por la paz, invita a todos los ciudadanos a la reconciliación y a dar una mirada retrospectiva que examine la propia conducta humana. Esta invitación se hace extensiva, especialmente, a todos los grupos alzados en armas con el fin de fortalecer la justicia y la democracia en todos los rincones de la Patria.

Este tema de especial cuidado para la Conferencia Episcopal está enmarcado, en palabras del Arzobispo de Bogotá, en la construcción de: la verdad, la justicia y el amor, palabras que conjugadas en un mismo propósito, se revierten en la paz que debe volver a imperar en la vida y los corazones de los seres humanos.

Finalizando este tema, la Iglesia convoca a todos sus fieles a orar y aceptar el llamado de Dios, a dejar los sentimientos de odio y deseos de venganza, y darle paso a la fe y el amor con miras a un futuro más promisorio.

La Iglesia en la actual coyuntura del País
La Iglesia, consciente de la difícil situación, en materia de seguridad y economía, respalda la actitud del gobierno y es plena colaboradora en las reformas pertinentes, con el fin de ver solucionados los problemas de esta índole: "exhortamos a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, a pensar y a trabajar por el restablecimiento del orden, por la defensa de la vida, la implantación de la justicia, la derrota de la corrupción, la superación de la pobreza y la depuración de las costumbres políticas".

Aunque la Iglesia no toma partido en temas políticos, sí encuentra pertinente y necesario, emitir juicios morales que complementen el criterio de toda persona y, así, contribuir a una mejora en el bien común. Exhortan, igualmente, a la ciudadanía a que ejerzan sus deberes cívicos y políticos de una manera responsable y a sentir como propios cada uno de los problemas que afronte la Nación, teniendo en cuenta la colectividad y no la particularidad.

El Presidente de la Conferencia Episcopal de Colombia, Cardenal Pedro Rubiano Sáenz terminó su alocución dando un mensaje a todos los Obispos y demás religiosos de Colombia en el que los compromete conscientemente a guiar a los cristianos por un camino de valores y virtudes que hagan posible el cumplimiento del mandato de la Ley de Dios; El amor a Él y al prójimo.





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